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Canta con Inteligencia: “Muestra a Cristo”

Si no sabes de qué se trata “Canta con Inteligencia” puedes leer más acá.

Desde que aprendí el concepto de ‘Cantar con Inteligencia‘ y lo empecé a ejercitar, he aprendido a valorar cada una de las palabras de la letra de las canciones que usamos en nuestro tiempo de adoración.  A algunas personas les parece hasta ridículo, pero ahora cuando me topo con canciones que, en alguna parte o en su totalidad, dicen cosas que no corresponden con lo que conozco del Dios de la Biblia, me siento incómoda.

Y es que creo que a veces el tiempo de “adoración” (lo pongo entre comillas porque entendemos que adoramos no nomás en el tiempo de la música) en las congregaciones se ha vuelto algo parecido a una clase de aeróbics. El líder está enfrente, y la gente lo mira y sigue lo que ve: levanta las manos, baja las manos, aplaude, cierra los ojos, canta un cántico nuevo… seguimos las instrucciones del que dirige, una y otra vez, domingo tras domingo. Y se vuelve un acto automático. 

Por eso he valorado mucho al equipo de la IBI que, junto con Sovereign Grace Music, nos han traído nuevas canciones que son muy ricas bíblicamente. Cuando escuchas “ira de Dios” en una canción en la que estás aplaudiendo, te tienes que detener un momento a escuchar realmente lo que está diciendo la canción. Y eso me encanta.

Una de estas canciones es “Muestra a Cristo” y la letra va así: Seguir leyendo Canta con Inteligencia: “Muestra a Cristo”

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Canta Con Inteligencia: “Yo me rindo a Él”

Para el primer Canta con Inteligencia (y si no sabes de que se trata esta sección, puedes leer más acá) trabajaremos con una canción bastante sencilla, “Yo me rindo a Él“. Tiene varias versiones y la cantan muchos artistas diferentes, la que tocamos en la congregación va así:

Todo a Cristo yo me entrego,

con el fin de serle fiel.

Para siempre quiero amarle

y agradarle solo a Él.

/Yo me rindo a Él/

Todo a Cristo yo me entrego,

quiero serle fiel.

La canción es concreta, transmite una idea muy clara. Quiero serle fiel a Dios (y eso incluye amarle y agradarle) y para ello me entrego a Él.

TODO A CRISTO YO ME ENTREGO, CON EL FIN DE SERLE FIEL.

 

Nótese que escribí “para ello me entrego a Él” y que la canción dice “me entrego, con el fin de serle fiel”.

Hay una diferencia entre decir el “por qué” de algo y el “para qué”.

Déjenme intentar ponerlo un poco más claro.

Si yo digo: “Voy a la tienda por que no hay huevos” estoy indicando la causa por la cuál tengo que ir a la tienda. Sin embargo, si digo “Voy a la tienda para comprar huevos” estoy indicando el objetivo de mi acción.

Entonces esta canción dice que me entrego a Cristo PARA serle fiel. No se puede serle fiel a Dios sin entregarse a Él, así como no puedo comprar huevos sin ir a la tienda.

A veces pensamos “quiero ser buen cristiano, servir, ser santo y todo eso… ¿qué tengo que hacer?” Y luego vemos todas las reglas que según nosotros tenemos que cumplir: no decir mentiras, no robar, no chismear, no tener sexo fuera del matrimonio, ser respetuosos, no fumar, no pensar cosas vanas… y lo intentamos. Y fallamos. Y nos frustramos.

No, no pienses que entregarte a Cristo es seguir una gran lista de reglas por que quieres ser fiel. Debes entregarte a Cristo PARA poder serle fiel.

Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo;

echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar;

al cual resistid firmes en la fe, sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros hermanos en todo el mundo.

10 Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca.

11 A él sea la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.

(1 Pedro 5:6-11)

 Esta batalla no es nuestra. Ya está ganada y no es nuestra. No se trata de lo mucho que te esfuerces ni de qué tanto sirvas ni de cuántas personas te pidan consejo. Se trata de que te humilles, te rindas y te entregues a Dios. Entrega tu orgullo, tu vergüenza, tu desánimo. Y así podrás serle fiel.

La próxima vez que cantes “Yo me rindo a Él” no pienses: “Señor, ya no vuelvo a ser grosero, no vuelvo a mentir o a ver cosas que no debo”. Piensa: “Señor, yo no puedo. Me rindo a ti por que Tú eres quien puede transformarme, y así te seré fiel.”

Canta con Inteligencia: Una Introducción

Este post sirve de introducción para una serie de textos sobre la adoración a través de la música.

El Salmo 47 es uno de los salmos de adoración más conocidos, y en el verso 7 hay una frase que desde hace un tiempo ha capturado mi atención.

Cantad a Dios, cantad;
Cantad a nuestro Rey, cantad;

Porque Dios es el Rey de toda la tierra;

Cantad con inteligencia.

He participado en el ministerio de alabanza, como coro, desde que tenía más o menos 12 años. Ahora estoy aprendiendo a tocar la guitarra, y Dios me ha dado el privilegio de poder guiar a la congregación en adoración los miércoles de oración. Ha sido difícil, por que nunca se me ha dado eso de tocar instrumentos, pero Dios ha sido fiel.

Aún recuerdo el tiempo en el que realmente comprendí esta frase, “canta con inteligencia“. El estar sirviendo desde pequeña puede traer muchos beneficios, pero también suele traer la costumbre y la familiaridad. Osea, nos acostumbramos y dejamos de pensar realmente en lo que estamos haciendo.

Mucho tiempo estuve cantando cosas que no entendía. El día que realmente medité en las canciones que cantaba, detenidamente, mi forma de servir cambió totalmente. Me di cuenta que cantaba muchas cosas de las que no sabía ni de qué rayos estábamos hablando y también que cantábamos cosas a veces hasta medio heréticas.

Para cantar con inteligencia necesitamos dos cosas:

– Conocer a quién le estamos cantando.

– Saber qué estamos cantando.

¿A quién adoramos?

Hay eternidad en el corazón del hombre (Ec. 3:11) y estamos creados para adorar (Is. 43:7). Cuando no adoramos al Dios de la Biblia, adoramos a algún otro dios. Esto es inevitable y no me meteré mucho en ese tema, pero para crear ídolos no ocupamos estatuas ni palos. La mayoría de la gente vive creando ídolos en su mente, porque cada uno tiene su “propio concepto de Dios”. Y es que a cada uno le enseñaron de una forma, cada quién piensa lo que quiere pensar y al final, cada quien adora al dios que formó en su mente.

Pero esa no es la adoración aceptable. Para adorar al Dios de la Biblia, hay que conocer al Dios de la Biblia. Por eso leemos la Palabra, para tumbar cualquier concepto e idea preconcebida que tengamos del Creador y para ver la verdadera gloria del Dios eterno.

¿Qué rayos estamos cantando?

Una vez que tenemos claro de a quién adoramos (y aunque este proceso durará para siempre, porque Dios es eterno), hay que saber qué es lo que estamos diciendo. Esta parte es realmente muy sencilla, solo hay que salir del modo automático en el que solemos ponernos los domingos por la mañana en el tiempo de la alabanza. Meditar en cada canción, cada palabra que sale de nuestra boca, preguntar si no entendemos algo, seguir leyendo la Biblia y ver en qué versículos o doctrinas se basan las canciones. Es algo que debe ser parte de nuestro estudio, de nuestra meditación.

Créeme, si seguimos parándonos y aplaudiendo en automático cada domingo, pensando en todo menos en Dios, por más palabras esplendorosas que salgan de nuestras bocas, no estamos adorando a Dios.

Cantar debe ser un acto de la razón, de la mente. No se trata de sentirnos bonito (aunque claro que adorar a Dios como se debe trae gozo al corazón), se trata de pensar en Dios y expresar lo que ya sabemos de Él (porque estudiamos su Palabra y vivimos en comunión con Él), a través de la música.

Entonces, ¿de qué va “Canta con Inteligencia”?

Así que esta serie se trata de lo siguiente. Vamos a tomar canciones y desmenuzarlas. Meditar en lo que dicen y examinarlas a la luz de la Palabra. Sé que esto nos va a ayudar a mejorar nuestros tiempos de adoración, en lo secreto y en comunión con la congregación. Si tienen alguna idea de canciones que podamos estudiar o conceptos que no estén muy claros y quieran profundizar en ellos, comenten y haré todo lo posible por trabajar en ello.

Por ejemplo: hace tiempo había una señora nueva en la congregación, y usualmente cantábamos una canción que va así:

Quebranta mi corazón,
Quebranta mi vida.
Te entrego mi voluntad a ti.
Todo lo que soy señor,
todo cuanto tengo es tuyo.
Yo quiero menguar para que crezcas Tú.

La señora no sabía que significaba la palabra “menguar”, ¿y qué hizo? Pues preguntó. Menguar significa “disminuir o aminorar” y está basado en cuando Juan el Bautista dice: “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe” (Jn 3:30).

La señora, por el simple hecho de aprender una nueva palabra, tuvo mucho material para adorar y orar a Dios de una forma diferente y más profunda. Hasta pasó a dar testimonio (de hecho por eso me sé esta historia), para su vida personal de adoración y comunión con Dios fue algo que marcó una diferencia. Usó su mente y su inteligencia para cantar. ¡Así hemos de hacerlo todos nosotros!

“La adoración es un sentimiento interior y una acción exterior que refleja el valor de Dios.” – John Piper

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