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A Todos Los Cristianos Que Leen — Una Carta Abierta

Les planeaba escribir a las editoriales, a las librerías. Pero me di cuenta que el problema somos nosotros, los que consumen… los que leen.

Hoy estuve en un evento, en el cual participaron varias librerías cristianas poniendo stands con sus libros y otras mercancías para vender. Me gusta ir a este evento cada año, porque es la única época del año en la que hay variedad de libros cristianos en mi ciudad. De verdad, encuentro más libros cristianos en las librerías seculares que en las cristianas. Todo está lleno de panderos, separadores, llaveros, varas de corrección, calendarios, cuadros, pulseras, anillos, camisetas… de todo menos libros. Y bueno, sobra decir que estaba muy emocionada.

No tenía mucha razón para estarlo. Entre muchos puestos de comida, elotes, y papas fritas encontramos unas cuantos puestos de libros. Unos cuantos libros, Biblias y (por supuesto) lleno de panderos, separadores, llaveros, varas de corrección, calendarios, cuadros, pulseras, anillos, camisetas… Un amigo le preguntó al de la librería local (que tenía su stand en el evento) que si dónde estaban los libros, no se veían por ningún lado; el encargado le respondió que mejor no los había traído porque la gente nomás los hojeaba y los maltrataba. ¿Es en serio?

En fin: al mal tiempo, buena cara. Me decidí a buscar entre lo poco que había y descubrí que en realidad había mucho menos de lo que parecía. Libros que te enseñaban a ser próspero en 5 pasos, a ser libre de sabe qué en tantos días, libros de superación personal… los encargados de los puestos no saben nada de autores, de títulos, de temas. Ponen a Benny Hinn junto a Spurgeon como si los dos tuvieran algo que ver, si quieres encontrar algo de apologética o de la doctrina de Cristo buena suerte… (ah, espera… creo que vi uno de Maldonado). En fin, decepción tras decepción.

Y, ¿sabes qué? No culpo a las librerías ni a las editoriales. Ojalá todas fueran como algunas, que realmente seleccionan sus títulos y buscan que estén apegados a la Biblia, pero eso es lo de menos. Las editoriales producen lo que venden. Lo que los cristianos compran, lo que nosotros compramos.

Ellos producen basura porque nosotros consumimos basura.

Quisiera decirte lo que dicen algunos: “lee lo que sea, pero lee algo.” Ojalá fuera así de simple el asunto, no lo es. Vivimos en un mundo lleno de información, cada segundo hay más y más. No podemos recibirla toda, necesitamos identificar, separar y consumir la que nos conviene, la que nos edifica, la que nos hará crecer y desarrollarnos a la imagen de Cristo.

Te invito a que te esfuerces un poco. Que no tomes a la ligera lo que lees, no llenes tu mente de cualquier cosa. Ora, pregúntale a personas maduras en la fe, discierne, no te dejes llevar por las emociones. Que el morbo y la simpleza no gobiernen tus desiciones. Pídele a Dios un amor por Él y por su Palabra y busca llenarte de cosas que te dirijan a la Verdad. 

Espero el día en el que los encargados de las librerías sepan dar consejo y recomendar un buen libro. Espero el día en el que las librerías estén llenas de material rico en la Biblia, sustancioso y profundo. Sencillos pero no simples. Que enseñen pero no solo den conocimiento, si no que guíen a una vida rendida a Dios.

Pero ese día no llegará a menos que tú y yo dejemos de consumir basura y exijamos alimento nutritivo. 

Depende de ti y depende de mi.

Me comprometo a ayudar a las librerías a que vendan libros buenos y a que las editoriales dejen de vender basura, ¿y tú? ¡Cada libro que compres cuenta!

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“Y sin embargo, ¡necesitaba libros!” (Una predicación de Spurgeon)

Honestamente, parece que a veces pensamos que hay versículos de más en la Biblia. Digo, ¿para qué los saludos personales de Pablo, las genealogías y aquellos otros detalles que (a nuestra primera vista) parece que no aportan nada al texto? Al abrir la Escritura, necesitamos recordarnos constantemente que TODA ella es inspirada y útil (2 Timoteo 3:16). No debemos pasar por alto ni un pequeño fragmento.

De uno de esos versículos, que parecen no decir nada importante, el “príncipe de los predicadores” habló en Londres, el 29 de noviembre del año 1863.

“Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y los libros, mayormente los pergaminos.”

2 Timoteo 4:13

Hay algunos pensamientos muy interesantes que Spurgeon desarrolló a partir del texto, y les comparto un fragmento de la predicación acá abajo. Pueden leerla completa dando click aquí.

Echaremos una MIRADA A SUS LIBROS. No sabemos qué tipo de libros eran, y sólo podemos elaborar conjeturas en cuanto a qué clase de pergaminos eran. A Pablo le quedaban unos cuantos libros, tal vez envueltos en el capote, y Timoteo había de tener el cuidado de llevárselos.

Incluso un apóstol debe leer. Algunos de nuestros hermanos ultra calvinistas piensan que un ministro que lee libros y estudia su sermón ha de ser un muy deplorable espécimen de predicador. Un hombre que sube al púlpito, y profesa que improvisa su texto, y habla cualquier cantidad de tonterías, es el ídolo de muchos. Si habla sin premeditación, o pretende hacerlo, y no presenta nunca lo que llaman un plato de sesos de hombres muertos, ¡oh, ese es un predicador!

¡Cuán censurados son por el apóstol! ¡Él es inspirado, y sin embargo, necesita libros! ¡Ha estado predicando al menos por treinta años, y, sin embargo, necesita libros! ¡Tenía una experiencia más vasta que la mayoría de los hombres, y, sin embargo, necesitaba libros! ¡Había sido arrebatado al tercer cielo, y había oído palabras inefables que no le es dado al hombre expresar, y, sin embargo, necesitaba libros! ¡Pablo había escrito la mayor parte del Nuevo Testamento, y, sin embargo, necesitaba libros!

El apóstol le dice a Timoteo y así le dice a todo predicador: “Ocúpate en la lectura.” El hombre que nunca lee no será leído nunca; el que nunca cita no será citado nunca. El que no quiere usar los pensamientos de los cerebros de otros hombres, demuestra que no tiene un cerebro propio.

Lo que es válido en cuanto a los ministros se aplica a todo nuestro pueblo. Ustedes necesitan leer. Renuncien todo lo que quieran a la literatura ligera, pero estudien todo lo que sea posible las sanas obras teológicas, especialmente a los escritores puritanos, y exposiciones de la Biblia. Estamos muy persuadidos que la mejor manera de ocupar su tiempo libre, es ya sea leer u orar. Podrían obtener mucha instrucción de los libros que después podrían usar como una verdadera arma en el servicio de su Dios y Señor. Pablo clama: “Trae los libros.” Únanse a ese clamor.

Nuestra segunda observación es que el apóstol no se avergüenza de confesar que él en verdad lee. Está escribiendo a su joven hijo Timoteo. Ahora, a algunos viejos predicadores no les gusta decir algo que permita que los jóvenes conozcan sus secretos. Ellos suponen que deben asumir un aire muy dignificado, y hacer un misterio de su predicación; pero todo esto es ajeno al espíritu de veracidad. Pablo necesita libros, y no se avergüenza de decirle a Timoteo que los necesita; y Timoteo puede ir y decirle a Tíquico y a Tito si quisiera; a Pablo no le importa.

Pablo es aquí un retrato de diligencia. Él se encuentra en prisión; no puede predicar: ¿qué hará? Como no puede predicar, entonces se dedicará a leer. Es lo mismo que leemos de los antiguos pescadores y sus botes. Los pescadores habían abandonado los botes. ¿Qué estaban haciendo? Estaban remendando sus redes. Entonces, si la providencia te ha puesto sobre un lecho de enfermo, y no puedes dar tu clase; si no puedes estar trabajando para Dios en público, remienda tus redes por medio de la lectura. Si una ocupación te es quitada, escoge otra, y que los libros del apóstol te den una lección de diligencia.

Pablo dice: “mayormente los pergaminos.” Yo pienso que los libros eran especialmente obras latinas y griegas, pero que los pergaminos eran orientales; y posiblemente eran los pergaminos de la Santa Escritura; o con la misma probabilidad, eran sus propios pergaminos, en los que estaban escritos los originales de sus cartas que están en nuestra Biblia como las Epístolas a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses, etcétera.

Ahora, debe ser “mayormente los pergaminos” con toda nuestra lectura; que sea mayormente la Biblia. ¿No le das ningún peso a este consejo? Este consejo es más necesario ahora en Inglaterra que casi en cualquier otro tiempo, pues el número de personas que lee la Biblia, yo creo, se está reduciendo cada día. Las personas leen los puntos de vista de sus denominaciones según son expresados en las publicaciones periódicas; leen los puntos de vista de su líder conforme son expresados en sus sermones o en sus obras, pero el Libro, el viejo y buen Libro, el divino manantial del que brota toda la revelación, es demasiado frecuentemente abandonado. Ustedes pueden acudir a charcos humanos, hasta abandonar el arroyo claro como el cristal que fluye del trono de Dios.

Lean los libros, por todos los medios posibles, pero mayormente los pergaminos. Escudriñen la literatura humana, si quieren, pero mayormente permanezcan firmes guiados por ese Libro que es infalible, la revelación de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Inspirador, ¿no? ¡Vámonos a leer!

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#CristianosLeemosJuntos: “Escudriñad las Escrituras” de Watchman Nee #2

Si no sabes de qué se trata todo esto de #CristianosLeemosJuntos, da click acá.

¡Bienvenidos a la segunda discusión de este libro en “Leemos Juntos“! Puedes encontrar la primera acáSiéntanse libres de comentar, compartir y de no estar de acuerdo ni con Watchman Nee ni conmigo. ¡Solo la Biblia es la Verdad!

“Es cierto que al leer la Biblia uno necesita usar la mente”

Watchman Nee

¡Gracias por aclararlo, Watchman! Y es que la semana pasada hablamos de cómo Nee daba la impresión de que para leer la Biblia no se ocupa la mente, solo el Espíritu. Estaría medio raro ese asunto porque para leer ocupamos pensar y para pensar ocupamos la mente. Lo bueno que todo se está aclarando más en la sección de esta semana.

Nos tocó leer el primero de los ‘tres aspectos del Espíritu Santo’ que el autor afirma que debemos conocer para poder estudiar la Biblia: los pensamientos del Espíritu Santo.

“El lector de la Biblia debe ser objetivo; no debe confiar en su propia mente.”

Watchman Nee

Muchas veces somos advertidos en la Palabra de no confiar en nuestras propias ideas y pensamientos (ver Prov. 3:5-7, Rom. 12:2), y creo que esto es a lo que se refería Nee en la sección pasada. Crecemos escuchando todas las ideologías que existen en este mundo, las tradiciones de nuestra gente, las creencias de nuestros padres y empezamos a usar pedazos de todo eso como ladrillos para construir nuestro propio concepto de Dios. Por eso debemos ser objetivos, no acercarnos a la Palabra con ideas preconcebidas, por que muy probablemente estén mal. Seguir leyendo #CristianosLeemosJuntos: “Escudriñad las Escrituras” de Watchman Nee #2

Cinco Libros Que Quiero Leer El 2015

Muy posiblemente uno de sus nuevos “propósitos o metas” para este año es leer un poco más… ¡yo también me propuse lo mismo! De hecho, estoy usando Goodreads para registrar mis libros y mi avance, ¡se los recomiendo!

Reto Lector 2015
Reto Lector 2015

Hay cinco libros que estoy emocionada por leer este año, algunos no he podido encontrarlos y espero hacerlo, aquí se los dejo:

1. “Habits Of The Mind” de James W. Sire

Creo que este libro no tiene edición en español, ¡he movido cielo y tierra para encontrarlo y no he podido! Sire habla de la vida intelectual como llamado para el cristiano, además enseña como cultivar virtudes y hábitos de la mente.

Esto del cristiano y la vida intelectual es algo que apenas estoy empezando y me llama mucho la atención, ¡espero leerlo pronto!

2. “El Libro que dio Forma al Mundo” de Vishal Mangalwadi

En este libro, el filósofo indio Vishal Mangalwadi nos enseña como la Biblia impulsó muchas de las ideas que hicieron al mundo occidental lo que conocemos ahora.

Este libro lo compré hace tiempo pero no he tenido la oportunidad de leerlo, espero este año dejar de darle largas y ponerme a aprender de la mano de Mangalwadi. Seguir leyendo Cinco Libros Que Quiero Leer El 2015

¿Cómo escojo qué leer?

Bueno, ya… quiero leer. ¿Qué leo?

Hay tanto de donde escoger que a veces hasta da miedo. Y es que cuando entras en una librería (bueno, no en todas… hay unas que parecen más mercado de separadores y llaveritos) hay libros de hasta lo que no. ¿Cómo le hago?

Aquí te van cinco ideas para que consideres al momento de adquirir tu próximo ejemplar, ¡espero te sirvan!

1. “Lee la Biblia, es la Verdad”

Siempre que platicamos de libros, mi pastor me dice eso. Es como de juego, a él también le encanta leer… pero tiene mucho de cierto, y cuando me lo dice me recuerda una verdad muy importante: no hay nada mejor para leer que la Biblia. Así que si queremos leer cualquier otra cosa sin estar alimentándonos bien de la Palabra, ¿así cómo? No dejes que la lectura de cualquier otra cosa interfiera con tu fuente de verdad indispensable.

2. Pregúntale a tu pastor

Todo buen líder debe ser un buen lector, en definitiva. Así que, probablemente (y oro a Dios porque así sea), tu pastor debe tener ya su experiencia en el mundo de la lectura cristiana… ¡te aseguro que tendrá unas excelentes recomendaciones! Además, tu pastor te conoce, sabe más o menos cómo está tu vida (o por lo menos, debería), sabe como eres, en qué “nivel” estás y todo eso.

Cuando alguien que casi no conozco, o hace mucho que no sé nada de ella/él, llega y me dice: “¡Recomiéndame algo para leer!“, se me hace súper complicado porque no sé todas esas cosas que te mencioné antes. ¡Así que una recomendación de un líder maduro y que te conoce es valiosísima! Seguir leyendo ¿Cómo escojo qué leer?

¿Por qué leemos?

No se trata de ser más inteligentes, de creernos más que nadie ni de impresionar a otras personas.

Se trata de ser. De ser diferentes. De ser lo que Dios quiere que seamos.

Dios nos dio una mente y nos dio un libro para guiarnos. Hay que leerlo, pero no solo leerlo, hay que entenderlo. Por ello hay que conocer historia, geografía, gramática…

Ahora, como dije al principio, no se trata de obtener conocimiento. Se trata de conocer a Dios. La Biblia está llena de evidencias de la importancia que tiene para Dios el que le conozcamos, una de las más emotivas es cuando Jesús ora por sus discípulos (no solo los de esa época, si no por todos nosotros) y revela lo que la vida eterna es:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3)

Podemos intentar decir que conocemos a Dios a través de sueños, visiones, de vivir de rodillas diez horas al día, porque voy a la iglesia todos los domingos o porque mi papá es pastor… pero nada de eso nos revela el corazón de Dios de la manera en que la Escritura lo hace. Por eso leemos.

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. (Oseas 6:6)

El conocerle es un deseo del corazón de Dios mismo.

 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.  El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:3-6)

¿Cómo decimos que conocemos a Dios sin guardar su Palabra? ¡Imposible! Y, ¿cómo decimos que guardamos su Palabra si no la conocemos? ¡Igual de imposible! Por eso leemos.

Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz;  Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. (Proverbios 2:3-5)

La inteligencia, la razón y el pensamiento no son cosas de las que debamos huir despavoridos. Son cosas que debemos buscar con desesperación. Por eso leemos.

RAZÓNVSFE

 A pesar de que parecen cosas totalmente opuestas, la razón y la fe son ambas vitales en nuestra vida. Sabemos que existe un plano espiritual al que la razón no puede acceder, pero vivimos en un mundo material, que se ve, se mide… se razona. La fe no va contra la razón, va más allá de ella. 

Pero eso no significa que debamos dejarla a un lado.

sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; (1Pedro 3:15)

Necesitamos estar preparados, es importante. No puedo terminar de recalcar lo importante que es. No podemos conformarnos con gritar y dar alaridos sin fundamento, repitiendo como loros cosas que no entendemos. Claro, habrá cosas que queden fuera de nuestra comprensión, pero será porque Dios decidió no revelarlas, no porque seamos unos flojos que prefieren permanecer en la ignorancia. Por eso leemos.

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Ahora Leyendo: “Adorar” de John MacArthur

Título: Adorar, ¡la máxima prioridad!

Autor: John MacArthur

“Este libro es un llamado a la adoración personal del Dios trino y santo. Es un llamado a desarrollar un estilo de vida radicalmente diferente por parte del creyente: una vida que busque adorar a Dios de forma continua, no solo el domingo. El llamado es nuevo teniendo en cuenta que generalmente los cristianos de nuestro tiempo han omitido el modelo de Dios. El llamado es antiguo debido a que suena una y otra vez en la invitación del salmista:

Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el SEÑOR nuestro Hacedor. Porque él es nuestro Dios y nosotros ¡somos el pueblo de su prado; somos un rebaño bajo su cuidado! (Salmos 95:6-7a)” p. 8

John Macarthur es un escritor muuuy al grano. Sus libros son bastante sencillos y rápidos de leer, pero no por ello poco sustanciosos.

El tema es vital, importantísimo… para eso fuimos creados, ¡para adorar!

Voy a un poco más de la mitad y va muy bien hasta ahora. Lo empecé a leer porque estoy buscando profundizar en el tema de la adoración. Me gusta porque este libro no se ha enfocado en las personas… “para ser un adorador hay que ser así y así y asá“. No. Nos hace mirar directamente a Dios, quien es Él y como Él es digno de ser en gran manera alabado (Salmo 48:1).

Si te interesa conocer un poco más sobre la adoración, el por qué es importante y cómo ofrecer una alabanza aceptable a Dios, esta puede ser una muy buena herramienta para guiarte.

“Pero la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque ciertamente a los tales el Padre busca que Lo adoren.”

– Juan 4:23

 

Recomienda Un Libro: “Piense” de John Piper

Título: Piense, la vida intelectual y el amor de Dios.

Autor: John Piper

“Este libro es un ruego para que abracemos el pensamiento serio como un medio de amar a Dios y a las personas. Es un ruego para rechazar el pensamiento excluyente (uno u otro) cuando se trata de la mente y el corazón, el pensamiento y el sentimiento, la razón y la fe, la teología y la doxología, la labor mental y el ministerio del amor.” p. xv

Leí este libro hace un par de años, estaba muy emocionada. Hay muchos libros sobre la oración, adoración, evangelismo y sobre cientos de otros temas de vida cristiana… pero muy pocos sobre pensar.

John Piper es uno de mis autores favoritos, explica de manera muy sencilla las cosas que tiene para decir, pero también lo hace de una forma muy hermosa, es poeta el señor.

Este libro fue lo que inspiró en mí la llama que arde detrás de “Los Cristianos También Leen”. Impulsó lo que yo ya sabía en mi interior: que la razón no está peleada con la fe, que Dios creó mi mente y quiere que la use, que el amar la verdad de la Palabra es amar la verdad como tal.

Espero que tengas oportunidad de leer “Piense” y que también te inspire a ti. Porque esto no es trabajo para los intelectuales o para la gente que le gusta leer. Cada cristiano debe vivir una vida intelectual, una vida que piensa… porque si no, vivimos una vida sin fundamento y de fanatismo.

Yo seguro lo vuelvo a leer pronto. ¡Dios me libre de dejar de pensar!

Descarga Gratis el PDF (en inglés).

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Cómpralo en BookDepository.

John Piper hablando del Libro (en inglés):

 

 

¿Cómo leer la Biblia?

Cristiano que no ha googleado “¿Cómo leer la Biblia?” o es súper cristiano o de plano no le interesa.

Sabemos, por que nos han dicho hasta el cansancio, que estudiar la Biblia es importante. ¿Pero cómo empezar? Bueno, la Biblia es un libro (bueno pues, un conjunto de 66 libros), y para empezar a estudiarla hay que empezar a leerla.

Hay cientos y cientos de planes de lectura bíblica y cientos de tips para mejorar los hábitos de lectura. Ninguno es el mejor. Ninguno es para todos. Unos leen en la mañanita, otros antes de dormir. Unos leen un versículo al día, otros 10 capítulos… Y muchos te dirán que su método es el bueno.

En la escuela aprendimos que cada uno estudia de manera diferente. A algunos les gusta leer y subrayar, otros prefieren escuchar que les platiquen el tema, a algunos les gusta hacer diagramas y dibujar, y a otros hacer planas. Todos leemos la Biblia de forma diferente también.

Yo he empezado y dejado incompletos muuuuchos planes de lectura. He leído consejos de muchos autores, y cada uno tiene ideas que geniales que he tratado de poner en práctica. Pero no siempre funciona.

Esa es la idea, hacerlo y hacerlo hasta que agarres tu ritmo. Perdón si esperabas una respuesta fácil y rápida, esas nos encantan, pero me temo que no existen.

Lo que sí puedo ofrecerte son algunas ideas que puedes intentar adecuar a tus hábitos de lectura bíblica, ¡espero te ayuden!

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