Archivo de la etiqueta: humildad

El Peligro de Pensar de Más

Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

1 Reyes 3:9

Salomón pudo haber pedido mil cosas y pidió sabiduría. Un corazón entendido, para poder discernir (distinguir) lo bueno y lo malo. En este mundo lleno de opiniones y de ideologías, los que caminamos con Dios sabemos que el discernimiento es vital en el cristiano.

Ahora, ¿existe la posibilidad de llegar a discernir de más? ¿a pensar de más a la hora de distinguir entre lo bueno y lo malo?

Antes de que cierren el blog y me quemen a larga distancia por hereje, déjenme explicar lo que quiero decir.

¿Por qué va a la iglesia? Cuando se encuentra con los santos, ¿realmente es para adorar? O, ¿va a la iglesia por lo que puede obtener a cambio? ¿Sale examinando al director de alabanza, analizando el coro y criticando el mensaje?

John MacArthur

Esto fue algo que viví en mi crecimiento personal. Cuando empecé a aprender más y más, mi mente se fue llenando de toda esta teoría (lo que no es malo). ¿No te ha pasado que cuando juegas mucho al tetris o algún otro juego, lo ves por todos lados? ¡Incluso cuando cierras los ojos! Bueno, algo así me pasaba a mí. Cuando estaba la alabanza, en lugar de humillar mi corazón y ponerme a adorar, estaba con la antenita prendida en busca de alguna herejía. Cuando alguno de mis hermanos pasaba a dirigir la oración, le contaba cuantas cosas no bíblicas decía.

A pesar de que tenía la doctrina correcta, mi corazón no estaba en el lugar correcto.

Recuerdo que hace un tiempo John Piper tocó el tema en uno de sus podcasts. Comparó la situación a los perros que son entrenados para olfatear drogas. Estos perros ya no pueden, incluso cuando no están “trabajando”, dejar de buscar esa droga que fueron entrenados a encontrar. No disfrutan de los aromas agradables. Solo olfatean y olfatean en busca de algo malo.

Discernir es bueno, es excelente, es necesario, es vital, no es opcional. Pero nuestra práctica de este discernimiento debe ir siempre acompañada por un corazón humilde, transformado cada día en la presencia de Dios.

No seamos perros olfateadores de herejías. Seamos maestros humildes, firmes en la Palabra pero también firmes en amor. Que nuestro conocimiento no sea un estorbo sino un canal de adoración a Dios.

“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.”

1 Tesalonicenses 5:14

Hay hermanos débiles, nuevos o inmaduros, que en su ignorancia de la Escritura pueden llegar a cometer muchos errores. ¡Enséñales! ¡Exhórtales! ¡Ámales! Pero pide a Dios que guarde tu corazón de toda soberbia que pueda entorpecer tu servicio a Él.

 Síguenos en Twitter y en Facebook.