Archivo de la categoría: Artículos

Textos de lo que aprendemos y queremos compartir.

“Mucha Biblia, Poco Sentimiento”

La conversación fue más o menos así:

— ¡Hey! ¿Tuviste oportunidad de escuchar la música que te compartimos?

— Sí…

—¿Y? ¿Qué te pareció? 😀

— Umm…

— Muy bíblicas, ¿verdad?

 — ¡Sí, eso! Mucha Biblia, poco sentimiento.

— … 

Llevo aproximadamente 24 horas dándole vuelta a esas palabras. Sigo escuchando canciones, llenas de la Palabra, que me apuntan directamente Dios y sus obras maravillosas; no comprendo: “Mucha Biblia, poco sentimiento”. ¿Es acaso eso posible?

¿Es posible meditar en los Salmos sin encontrar a hombres quebrantados y llenos de regocijo? ¿Es posible leer Romanos 11 sin terminar exclamando como Pablo: “¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios!”? ¿Es posible escudriñar las promesas de salvación para Israel en los profetas del Antiguo Testamento y no postrarte en agradecimiento al Señor?

En realidad, sí, es posible. Miles de personas lo hacen todos los días. Leyendo sin propósito, para tachar un pendiente de su lista o para poder responder sin mentir cuando su pastor les pregunta “¿qué estás leyendo?” Sí, leer sin que haya una respuesta en tu alma y tu espíritu es posible.

Pero no para los hijos de Dios. Los hijos de Dios leen la Escritura para encontrarse con su creador. Al encontrarse con Él son transformados y fruto de ello es la alabanza. Va junto. No podemos separar el entendimiento de la adoración, porque si adoras sin entendimiento es idolatría. Así de simple.

Abre la Biblia en el Salmo 119. Si quieres un capítulo que hable de la Ley de Dios, ese es uno muy bueno. Hace unos años nos pidieron memorizarlo en el ministerio de música. Fue un suplicio para mí, porque yo no amaba la Palabra de Dios. Pero al ser confrontada con todo lo que David escribía no pude más que clamar: “Dios, dame esta clase de amor por tu Palabra”. 

Veamos cuantas emociones podemos encontrar en respuesta a la Ley del Señor:

Gozo: Me he gozado en el camino de tus testimonios
Más que de toda riqueza. (vs. 14)

Regocijo: Me regocijaré en tus estatutos;
No me olvidaré de tus palabras. (vs. 16)

Quebranto: Quebrantada está mi alma de desear
Tus juicios en todo tiempo. (vs. 20)

Adoración Física: Alzaré asimismo mis manos a tus mandamientos que amé,
Y meditaré en tus estatutos. (vs. 48)

Consolación: Ella [la Palabra] es mi consuelo en mi aflicción,
Porque tu dicho me ha vivificado. (vs. 50)

Te aseguro que en los 126 versículos restantes encontrarás unas cuántas más.

Si no amas la Palabra de Dios lo suficiente para cantarla y que tu alma se regocije o se quebrante, algo anda mal. ¿Te parece que puedes expresarte mejor acerca de Dios que el mismo Espíritu que inspiró la Palabra? Creo que eso es algo un poco bastante arrogante.

12171243_10208175805898790_1154651489_o

Los sentimientos no son malos, Dios nos los dio. Pero debemos recordar que nuestro corazón puede ser engañado, muy fácilmente. Por eso tenemos que sujetar nuestra alma a la Escritura. Si el fin de nuestra música es el despertar de emociones en lugar de exaltar al Dios de la Biblia, amigo, estamos pecando. 

Bob Kauflin habla de este tema mucho mejor y más detalladamente que yo, en su libro “Nuestra Adoración Importa“. Pronto estará disponible en español, ¡recomendadísimo!

Anuncios

A Todos Los Cristianos Que Leen — Una Carta Abierta

Les planeaba escribir a las editoriales, a las librerías. Pero me di cuenta que el problema somos nosotros, los que consumen… los que leen.

Hoy estuve en un evento, en el cual participaron varias librerías cristianas poniendo stands con sus libros y otras mercancías para vender. Me gusta ir a este evento cada año, porque es la única época del año en la que hay variedad de libros cristianos en mi ciudad. De verdad, encuentro más libros cristianos en las librerías seculares que en las cristianas. Todo está lleno de panderos, separadores, llaveros, varas de corrección, calendarios, cuadros, pulseras, anillos, camisetas… de todo menos libros. Y bueno, sobra decir que estaba muy emocionada.

No tenía mucha razón para estarlo. Entre muchos puestos de comida, elotes, y papas fritas encontramos unas cuantos puestos de libros. Unos cuantos libros, Biblias y (por supuesto) lleno de panderos, separadores, llaveros, varas de corrección, calendarios, cuadros, pulseras, anillos, camisetas… Un amigo le preguntó al de la librería local (que tenía su stand en el evento) que si dónde estaban los libros, no se veían por ningún lado; el encargado le respondió que mejor no los había traído porque la gente nomás los hojeaba y los maltrataba. ¿Es en serio?

En fin: al mal tiempo, buena cara. Me decidí a buscar entre lo poco que había y descubrí que en realidad había mucho menos de lo que parecía. Libros que te enseñaban a ser próspero en 5 pasos, a ser libre de sabe qué en tantos días, libros de superación personal… los encargados de los puestos no saben nada de autores, de títulos, de temas. Ponen a Benny Hinn junto a Spurgeon como si los dos tuvieran algo que ver, si quieres encontrar algo de apologética o de la doctrina de Cristo buena suerte… (ah, espera… creo que vi uno de Maldonado). En fin, decepción tras decepción.

Y, ¿sabes qué? No culpo a las librerías ni a las editoriales. Ojalá todas fueran como algunas, que realmente seleccionan sus títulos y buscan que estén apegados a la Biblia, pero eso es lo de menos. Las editoriales producen lo que venden. Lo que los cristianos compran, lo que nosotros compramos.

Ellos producen basura porque nosotros consumimos basura.

Quisiera decirte lo que dicen algunos: “lee lo que sea, pero lee algo.” Ojalá fuera así de simple el asunto, no lo es. Vivimos en un mundo lleno de información, cada segundo hay más y más. No podemos recibirla toda, necesitamos identificar, separar y consumir la que nos conviene, la que nos edifica, la que nos hará crecer y desarrollarnos a la imagen de Cristo.

Te invito a que te esfuerces un poco. Que no tomes a la ligera lo que lees, no llenes tu mente de cualquier cosa. Ora, pregúntale a personas maduras en la fe, discierne, no te dejes llevar por las emociones. Que el morbo y la simpleza no gobiernen tus desiciones. Pídele a Dios un amor por Él y por su Palabra y busca llenarte de cosas que te dirijan a la Verdad. 

Espero el día en el que los encargados de las librerías sepan dar consejo y recomendar un buen libro. Espero el día en el que las librerías estén llenas de material rico en la Biblia, sustancioso y profundo. Sencillos pero no simples. Que enseñen pero no solo den conocimiento, si no que guíen a una vida rendida a Dios.

Pero ese día no llegará a menos que tú y yo dejemos de consumir basura y exijamos alimento nutritivo. 

Depende de ti y depende de mi.

Me comprometo a ayudar a las librerías a que vendan libros buenos y a que las editoriales dejen de vender basura, ¿y tú? ¡Cada libro que compres cuenta!

Síguenos en Twitter y en Facebook.

Abraza el “No sé”

Nos encanta pensar, nos encanta saber… necesitamos respuestas. O por lo menos, yo soy así. Pero no siempre va a pasar, no siempre vamos a entender.

 Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios; mas las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre, para que cumplamos todas las palabras de esta ley.

Deuteronomio 29:29

Este post sale de mi corazón. No literal, pero ya saben a qué me refiero. He tenido esto en mi mente ya algún tiempo.

Si intentas razonar a Dios, no vas a lograr nada. Y te lo digo yo, que me encanta pensar.

No confundamos usar nuestra mente, adorar a Dios con nuestra mente, con la idolatría intelectual. No. No. No.

Sabemos que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6) y que la fe es la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1). No podemos esperar agradar a Dios analizando cada cosa y, hasta entenderlo, creerlo y vivirlo. No se puede. Porque va a haber cosas que no alcancemos a entender. Habrá cosas que exijan una completa y “ciega” (por ciega me refiero a sin pruebas observables y lógicas) entrega.

Yo le llamo idolatría intelectual a pensar que nuestro cerebro es mayor de lo que Dios dice de sí mismo a través de su palabra. A veces nuestros pensamientos se enredan en aquellas cosas que no entendemos y empezamos a dudar, a flaquear, a perder tiempo. Tenemos que detener a nuestra mente, someter nuestros pensamientos y decir: “no entiendo, pero creo. Mi Dios es suficiente.”

Esto es un golpe al ego, y la gente intelectual solemos tener que golpearlo a menudo. Nadie, nadie, nadie que se crea la gran cosa podrá jamás someterse a Dios y conocerle realmente. La humildad es básica para un hijo de Dios.

Es necesario que no lo entendamos todo, es necesario que no se pueda razonar nuestro camino a la salvación. Porque a final de cuentas Dios demanda ese salto de fe. Eso que solo Él da a quien a Él le plació.

Por eso, por más que pensemos, por más que leamos, razonemos y tengamos pensamiento crítico, para las personas que no conocen a Dios somos tontos, somos necios… porque creemos en algo que nunca podrá comprobarse a través de la razón.

Porque es por fe. Porque es por gracia.

“Porque por fe andamos, no por vista.”

2 Corintios 5:7

La razón es necesaria, pero no es suficiente.

Síguenos en Twitter y en Facebook.

El Peligro de Pensar de Más

Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

1 Reyes 3:9

Salomón pudo haber pedido mil cosas y pidió sabiduría. Un corazón entendido, para poder discernir (distinguir) lo bueno y lo malo. En este mundo lleno de opiniones y de ideologías, los que caminamos con Dios sabemos que el discernimiento es vital en el cristiano.

Ahora, ¿existe la posibilidad de llegar a discernir de más? ¿a pensar de más a la hora de distinguir entre lo bueno y lo malo?

Antes de que cierren el blog y me quemen a larga distancia por hereje, déjenme explicar lo que quiero decir.

¿Por qué va a la iglesia? Cuando se encuentra con los santos, ¿realmente es para adorar? O, ¿va a la iglesia por lo que puede obtener a cambio? ¿Sale examinando al director de alabanza, analizando el coro y criticando el mensaje?

John MacArthur

Esto fue algo que viví en mi crecimiento personal. Cuando empecé a aprender más y más, mi mente se fue llenando de toda esta teoría (lo que no es malo). ¿No te ha pasado que cuando juegas mucho al tetris o algún otro juego, lo ves por todos lados? ¡Incluso cuando cierras los ojos! Bueno, algo así me pasaba a mí. Cuando estaba la alabanza, en lugar de humillar mi corazón y ponerme a adorar, estaba con la antenita prendida en busca de alguna herejía. Cuando alguno de mis hermanos pasaba a dirigir la oración, le contaba cuantas cosas no bíblicas decía.

A pesar de que tenía la doctrina correcta, mi corazón no estaba en el lugar correcto.

Recuerdo que hace un tiempo John Piper tocó el tema en uno de sus podcasts. Comparó la situación a los perros que son entrenados para olfatear drogas. Estos perros ya no pueden, incluso cuando no están “trabajando”, dejar de buscar esa droga que fueron entrenados a encontrar. No disfrutan de los aromas agradables. Solo olfatean y olfatean en busca de algo malo.

Discernir es bueno, es excelente, es necesario, es vital, no es opcional. Pero nuestra práctica de este discernimiento debe ir siempre acompañada por un corazón humilde, transformado cada día en la presencia de Dios.

No seamos perros olfateadores de herejías. Seamos maestros humildes, firmes en la Palabra pero también firmes en amor. Que nuestro conocimiento no sea un estorbo sino un canal de adoración a Dios.

“También os rogamos, hermanos, que amonestéis a los ociosos, que alentéis a los de poco ánimo, que sostengáis a los débiles, que seáis pacientes para con todos.”

1 Tesalonicenses 5:14

Hay hermanos débiles, nuevos o inmaduros, que en su ignorancia de la Escritura pueden llegar a cometer muchos errores. ¡Enséñales! ¡Exhórtales! ¡Ámales! Pero pide a Dios que guarde tu corazón de toda soberbia que pueda entorpecer tu servicio a Él.

 Síguenos en Twitter y en Facebook.

¿Cómo escojo qué leer?

Bueno, ya… quiero leer. ¿Qué leo?

Hay tanto de donde escoger que a veces hasta da miedo. Y es que cuando entras en una librería (bueno, no en todas… hay unas que parecen más mercado de separadores y llaveritos) hay libros de hasta lo que no. ¿Cómo le hago?

Aquí te van cinco ideas para que consideres al momento de adquirir tu próximo ejemplar, ¡espero te sirvan!

1. “Lee la Biblia, es la Verdad”

Siempre que platicamos de libros, mi pastor me dice eso. Es como de juego, a él también le encanta leer… pero tiene mucho de cierto, y cuando me lo dice me recuerda una verdad muy importante: no hay nada mejor para leer que la Biblia. Así que si queremos leer cualquier otra cosa sin estar alimentándonos bien de la Palabra, ¿así cómo? No dejes que la lectura de cualquier otra cosa interfiera con tu fuente de verdad indispensable.

2. Pregúntale a tu pastor

Todo buen líder debe ser un buen lector, en definitiva. Así que, probablemente (y oro a Dios porque así sea), tu pastor debe tener ya su experiencia en el mundo de la lectura cristiana… ¡te aseguro que tendrá unas excelentes recomendaciones! Además, tu pastor te conoce, sabe más o menos cómo está tu vida (o por lo menos, debería), sabe como eres, en qué “nivel” estás y todo eso.

Cuando alguien que casi no conozco, o hace mucho que no sé nada de ella/él, llega y me dice: “¡Recomiéndame algo para leer!“, se me hace súper complicado porque no sé todas esas cosas que te mencioné antes. ¡Así que una recomendación de un líder maduro y que te conoce es valiosísima! Seguir leyendo ¿Cómo escojo qué leer?

¿Por qué leemos?

No se trata de ser más inteligentes, de creernos más que nadie ni de impresionar a otras personas.

Se trata de ser. De ser diferentes. De ser lo que Dios quiere que seamos.

Dios nos dio una mente y nos dio un libro para guiarnos. Hay que leerlo, pero no solo leerlo, hay que entenderlo. Por ello hay que conocer historia, geografía, gramática…

Ahora, como dije al principio, no se trata de obtener conocimiento. Se trata de conocer a Dios. La Biblia está llena de evidencias de la importancia que tiene para Dios el que le conozcamos, una de las más emotivas es cuando Jesús ora por sus discípulos (no solo los de esa época, si no por todos nosotros) y revela lo que la vida eterna es:

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. (Juan 17:3)

Podemos intentar decir que conocemos a Dios a través de sueños, visiones, de vivir de rodillas diez horas al día, porque voy a la iglesia todos los domingos o porque mi papá es pastor… pero nada de eso nos revela el corazón de Dios de la manera en que la Escritura lo hace. Por eso leemos.

Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos. (Oseas 6:6)

El conocerle es un deseo del corazón de Dios mismo.

 Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.  El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:3-6)

¿Cómo decimos que conocemos a Dios sin guardar su Palabra? ¡Imposible! Y, ¿cómo decimos que guardamos su Palabra si no la conocemos? ¡Igual de imposible! Por eso leemos.

Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz;  Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. (Proverbios 2:3-5)

La inteligencia, la razón y el pensamiento no son cosas de las que debamos huir despavoridos. Son cosas que debemos buscar con desesperación. Por eso leemos.

RAZÓNVSFE

 A pesar de que parecen cosas totalmente opuestas, la razón y la fe son ambas vitales en nuestra vida. Sabemos que existe un plano espiritual al que la razón no puede acceder, pero vivimos en un mundo material, que se ve, se mide… se razona. La fe no va contra la razón, va más allá de ella. 

Pero eso no significa que debamos dejarla a un lado.

sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; (1Pedro 3:15)

Necesitamos estar preparados, es importante. No puedo terminar de recalcar lo importante que es. No podemos conformarnos con gritar y dar alaridos sin fundamento, repitiendo como loros cosas que no entendemos. Claro, habrá cosas que queden fuera de nuestra comprensión, pero será porque Dios decidió no revelarlas, no porque seamos unos flojos que prefieren permanecer en la ignorancia. Por eso leemos.

Síguenos en Twitter y en Facebook.

¿Cómo leer la Biblia?

Cristiano que no ha googleado “¿Cómo leer la Biblia?” o es súper cristiano o de plano no le interesa.

Sabemos, por que nos han dicho hasta el cansancio, que estudiar la Biblia es importante. ¿Pero cómo empezar? Bueno, la Biblia es un libro (bueno pues, un conjunto de 66 libros), y para empezar a estudiarla hay que empezar a leerla.

Hay cientos y cientos de planes de lectura bíblica y cientos de tips para mejorar los hábitos de lectura. Ninguno es el mejor. Ninguno es para todos. Unos leen en la mañanita, otros antes de dormir. Unos leen un versículo al día, otros 10 capítulos… Y muchos te dirán que su método es el bueno.

En la escuela aprendimos que cada uno estudia de manera diferente. A algunos les gusta leer y subrayar, otros prefieren escuchar que les platiquen el tema, a algunos les gusta hacer diagramas y dibujar, y a otros hacer planas. Todos leemos la Biblia de forma diferente también.

Yo he empezado y dejado incompletos muuuuchos planes de lectura. He leído consejos de muchos autores, y cada uno tiene ideas que geniales que he tratado de poner en práctica. Pero no siempre funciona.

Esa es la idea, hacerlo y hacerlo hasta que agarres tu ritmo. Perdón si esperabas una respuesta fácil y rápida, esas nos encantan, pero me temo que no existen.

Lo que sí puedo ofrecerte son algunas ideas que puedes intentar adecuar a tus hábitos de lectura bíblica, ¡espero te ayuden!

Seguir leyendo ¿Cómo leer la Biblia?

Curso Intensivo de Interpretación Bíblica

La semana pasada, en Centro Cristiano del Rey, tuvimos la súper oportunidad de recibir al maestro Edison Luciano, del Seminario Teológico de Baja California, para que nos instruyera en un curso de interpretación bíblica.

Nuestra congregación es pequeña, y estuvimos varios días acomodando las sillas para ver de qué forma cabía más gente, pero pudimos (¡gracias a Dios!) recibir más de 40 personas, incluso nuestras congregaciones hermanas, para que escucharan y aprendieran con nosotros.

Dos horas el jueves, dos el viernes y dos el sábado hablamos desde por qué es importante estudiar la Biblia y los peligros de no hacer una interpretación correcta, hasta formas y herramientas para hacerlo.

Interpretación. Desde esa palabra ya como que le sacamos la vuelta al asunto. Pero no se trata de nada esotérico ni espiritifláutico. Interpretar es simplemente explicar lo que el autor quiso decir en el texto. Ni más ni menos.

Seguir leyendo Curso Intensivo de Interpretación Bíblica

Aprendiendo Arcing.

Arcing. Se pronuncia “arquing”. De arquear, de hacer arcos.

Después de salir inspirada del Curso Intensivo de Interpretación Bíblica, me dispuse a buscar métodos para facilitar mi estudio de la Biblia.

Ya había escuchado antes del arcing, pero se me hacía demasiado complicado como para intentarlo; ahora que lo he retomado veo que no es así. Se trata de escoger un pasaje, separarlo en “preposiciones” (oraciones, ideas) y luego establecer las relaciones entre ellas con arcos y etiquetas.

Algo así:

Fuente de la imagen y más información sobre arcing, acá.

Seguir leyendo Aprendiendo Arcing.